jueves, 19 de agosto de 2010

Camila Balbontín: Edificando un cambio social


Su ingreso a la Universidad coincidió con su inicio en ‘Un Techo para Chile’, organización que además de ser conocida por su trabajo de construcción de mediaguas, también realiza esfuerzos por mejorar las condiciones de salud y educación de las personas de escasos recursos.


Por Samuel Ferreiro


Ex alumna de un colegio elitista como el Santiago College, Camila Balbontín vivió durante mucho tiempo dentro de la ‘burbuja’. No es que no haya querido formar parte de la acción social, pero su entorno muchas veces maquilló y disimuló las numerosas carencias de la gente en riesgo. En 2006 entró a estudiar Ingeniería Civil en la Universidad Católica y ahí fue donde comenzó a involucrarse de manera activa en un ‘Techo para Chile’. Cuatro años más tarde, es zonal de la organización y más que poner un techo sobre las cabezas de las personas de escasos recursos, pretende fortalecer los cimientos.

¿Qué es la solidaridad para ti?

Es un concepto amplio. Significa educar y crear con metas comunes. En el caso de ‘Un Techo para Chile’, que es donde estoy más metida, trato de plasmar lo que pienso al respecto de un concepto tan amplio como la solidaridad.

¿Cómo logras aplicar tus valores fuera de ‘Un Techo para Chile’?

Trato de buscar el bien común. Si yo hago algo, trato de no pensar solamente en mí. Son detalles, demasiado chicos quizá, pero son detalles significativos para la gente. Si voy a almorzar a la Facultad y veo a alguien solo, lo invito a la mesa de mi grupo. Con una sonrisa de pronto basta para ser solidario. Suena cliché, pero no es tan así.

¿Habías hecho trabajos en el verano antes?

Nunca en el verano. La única experiencia, antes de meterme a ‘Un Techo para Chile’ fue una vez que fui junto con la empresa de una amiga a construir una sola mediagua por el día. Esa vez lo hice más para saber qué significaba hacer eso. Yo no tenía idea de cómo se hacía ni qué se sentía al momento de hacerlo. No me metí tanto en el tema de la organización.

¿Cómo llegaste a ‘Un Techo para Chile’?

Siempre me había llamado la atención esta organización. El primer año de universidad, una compañera me invitó a trabajar de voluntaria de educación. Ahí me metí en esto. Empecé ayudando a una niñita y un niñito y me fui metiendo. Luego pase a ser coordinadora general y ahora soy zonal.

¿En qué consiste ser zonal?

Significa que te encargas de una zona, de alguna comuna. En mi caso soy zonal de La Pintana y de Renca junto a cuatro personas. Trabajamos en blocks, no en campamentos. Me encargo de que estén funcionando bien, hago contactos con la municipalidad para que cumplan los proyectos que prometen. De lo jurídico se encarga otro zonal, que es abogado.

¿Cómo aportas desde tu cargo?

Tenemos planes de salud y el educacional, que es a más largo plazo. A los niños les enseñamos con tutorías, reforzamiento escolar y a los grandes con nivelación de estudio. Además tenemos talleres electivos y aprendizaje popular para que se compartan conocimientos entre las comunidades.

¿Qué hizo la organización con lo del terremoto?

En blocks no hicimos mucho porque no tuvimos problemas, los edificios resistieron bien y la municipalidad arregló los pequeños defectos. Personalmente, fui a construir 4 veces al sur, a Pelluhue, a Imperial a construir mediaguas para la gente que lo necesitaba.

¿Qué sacrificios conlleva ser parte de esta organización?

Puntualmente no me he perdido nada. Tiempo de estudio obviamente y carretes quizás, porque uno se tiene que levantar temprano. Pero no son cosas tan importantes en comparación a lo que uno entrega.

¿Cuál ha sido tu mayor satisfacción como miembro de ‘Un Techo para Chile’?

Hasta ahora ha sido cuando era coordinadora y durante trabajos de verano tuvimos que hacer una multicancha en una villa. Ahora los niños juegan todo el día ahí y yo sentí que pese a que dejé de trabajar allí, dejamos algo para la comunidad. Además, dejamos otro equipo de coordinadores que funcionó bien, por lo que nos sentimos respetados.

¿Cómo se puede incentivar a la gente a unirse a estas organizaciones solidarias?

Los más importante es la información, que la gente sepa lo que está pasando. Chile está muy dividido en sectores y es fácil hacerse el tonto. Para mí lo más importante, es que la gente que quiere ayudar quizás aún no descubre esta realidad, no la ha visto. Hay que mostrarlo y así se podrán sumar más voluntarios. Hay que escuchar a los niños que viven en riesgo social, hablar con gente que está inserta en esa realidad.

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