
Corrosivo. Tal como en las críticas literarias que hace habitualmente en El Mercurio, el abogado Camilo Marks cuenta su óptica de los DD.HH. en el país. Sabe que es un tema en el que, de cierta forma, se ha avanzado. Aunque, también piensa que queda un largo camino por recorrer. Sobre todo en lo referente al conflicto Mapuche.
Por Jorge Rubio Olivares
“La conclusión del texto, en un ashram hindú, expresa la confianza de la novelista en las coincidencias: nada es accidental, todo obedece a cierta predeterminación”. Este es un fragmento que Camilo Marks escribió en la crítica que escribió en el Mercurio el pasado 14 de noviembre del libro ‘Si las confidentes’ de Elizabeth Subercaseux.
Para el escritor, y, además, abogado hace mucho sentido la frase con la que tituló ese día: Nada es accidental.
Cuando ejercía el Derecho, trabajó fuertemente en la defensa de los Derechos Humanos en Chile, interrumpidamente por un exilio, desde 1973 hasta 2004. Participó en el Comité Pro Paz, la Vicaría de la Solidaridad, la Corporación de Reparación y Reconciliación para luego formar parte de la Comisión Valech.
¿Cómo fue haber estado tan cerca de esa gente durante tanto tiempo?
Una experiencia muy terrible. Muy alienante y espantosa. Acompañar a toda esa gente a reconocer a sus hijos asesinados en la Operación Albania, ir a la Fiscalía Militar o al Servicio Médico Legal con ellos, o bien, hablar con una persona que lleva 60 días incomunicada. Son experiencias fuertes pero, a la vez, muy enriquecedoras.
¿Se han reivindicado los Derechos Humanos en Chile?
Sólo en parte. A diferencia de Argentina, donde hubo una guerra y, por tanto, los militares fueron muertos o apresados. A ellos los juzgaron a todos. Luego Menen los indultó, pero cuando llegó Kirchner y dejó sin efecto el perdón anterior, volvieron a ser procesados. Uno puede decir todo lo que quiera de los Kirchner, pero en tema de DD.HH son ejemplares, de verdad ejemplares. Él mismo, con sus propias manos, sacó las fotos de todos los militares implicados en violación de DD.HH.
Acá, en cambio, hubo sólo medidas parche. El indulto de Aylwin a los presos políticos, la expulsión de personas al extranjero, la Comisión Rettig y la Valech fueron sólo disposiciones momentáneas.
¿Por qué no se hizo nada contras aquellas ‘medidas parche’?
Porque no hay una conciencia de la sociedad. Todos los medios de comunicación que eran de oposición en tiempos de la dictadura quebraron, fracasaron o se fueron al hoyo. La Época fue el último que cerró, en 1998. Estamos en 2010 y no hay un solo periódico de oposición.
No hay medios de comunicación plurales. Aparece en El Siglo o en en el Punto Final, que son periódicos muy marginales. No hay interés por parte de los grandes medios, pero eso es obvio: los directores de los medios más grandes no tienen ningún interés en que la sociedad reconozca su participación en aquellos tiempos.
¿Es Chile un país cumplidor de los DD. HH?
No. El Estado chileno fue condenado en muchas ocasiones por tema de violación a los Derechos Humanos durante la dictadura militar. Pero, si vamos a otros casos, también fue condenado en el caso de Francisco Javier Cuadra. Además, ahora van a sancionar al Estado por el caso de la jueza Karen Atala. Chile es condenado actualmente por la misma institución que hizo lo mismo sistemáticamente a la dictadura y eso no tiene ningún tipo de repercusión en la prensa. El tema de los DD.HH en Chile va a seguir penando por muchas generaciones más. Si no se hizo en la Concertacion, mucho menos en el actual Gobierno.
¿En qué tema puede estar mucho tiempo más el debate?
En el tema Mapuche. Más allá de algunos casos puntuales –recuerda el de Matías Catrileo- el trato que se le da a nuestros antepasados en Chile es una atrocidad. Imagínate que ni siquiera en la dictadura les aplicaban la Ley Anti Terrorista, que es monstruosa, casi aberrante. No hay reconocimiento de la cultura ni nada.
¿Cómo se puede cambiar eso?
Tiene que haber un cambio en la educación, y eso es muy difícil. Tiene que haber ramos de Derechos Humanos o, por lo menos, que vuelva a impartirse la Educación Cívica.
¿Cómo toma, entonces, la idea de suprimir algunas horas de Historia?
Me parece una medida deplorable. Cómo puede ser posible que la educación en Chile sea cada vez más mala, más clasista y más racista. Además de lo segmentada, tú quitas ramos humanistas para favorecer Matemáticas o Inglés, es inaceptable. Le estás quitando la forma misma de conciencia que tiene una sociedad.