viernes, 9 de octubre de 2009

Es de lo mismo, pero no es igual. Olé versus As


Mostrar información a través de la web da para todo. Lo importante, quizás, es cómo se muestran los distintos contenidos. Para ejemplificar lo que planteo, haré una comparación entre el diario deportivo argentino Olé y el diario deportivo español As.

En el diario trasandino, la principal novedad son los títulos. No son autónomos para quienes no manejan la agenda del deporte argentino. Pero, sí lo son para quienes siguen a menudo el acontecer deportivo y, además, conocen la forma de presentar las noticias de Olé.

En los márgenes – tanto el del costado izquierdo como el derecho – hay abundante publicidad. Eso causa un poco de saturación de la página. Las secciones del diario son diversas: hay blogueros, información sarcástica, entre otras cosas.

Por su parte, As utiliza títulos más sensacionalistas, casi siempre de citas. A esos titulares, suele acompañarlos una foto del personaje que ha emitido la cuña. Esta página es mucho más simple que la de Olé, pues tiene colores menos fuertes en el diseño y menos presencia publicitaria.

En el medio español – madrileño, sin ir más lejos – es difícil que ocupe portada alguna noticia relacionada con el FC Barcelona, a menos que, sea realmente insoslayable, como la obtención de la última Champions League. Casi siempre las portadas se las lleva el Real Madrid y su entorno.

Ambos medios integran a sus usuarios a través de: encuestas, foros de opinión, entrevistas con los cibernautas, fotografía con las súper estrellas del deporte, etc. También destaco que ambos medios son nacionalistas a fondo. Por ejemplo, para referirse al Liverpool, Olé dice "el equipo del jefecito Mascherano", mientras que As lo llama "el equipo de Rafa". Todo el mundo sabe que el verdadero caudillo del equipo de la ciudad de The Beatles es Steven Gerrard.

Para mi gusto, As tiene una página mucho más usable que la que posee Olé, pero mi elección y predilección por el medio argentino se basa netamente en los contenidos. Menos amarillismo, más interpretación. Menos intromisión en las políticas de equipos, como el Real Madrid. Por eso, Olé, cada día te quiero más.